Conducir con mal tiempo: Guía para lluvia, niebla y nieve

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Conducir es una habilidad que se pone a prueba en diversas condiciones, y el mal tiempo es uno de los mayores desafíos. Lluvia torrencial, niebla densa o nieve pueden reducir drásticamente la visibilidad y el agarre de los neumáticos, aumentando el riesgo de accidentes. Sin embargo, con los conocimientos y precauciones adecuadas, puedes mantener la seguridad al volante.

En esta guía, te ofrecemos consejos clave de tu autoescuela para enfrentarte a la lluvia, la niebla y la nieve en las carreteras españolas.

1. Conducir con lluvia

La lluvia es el fenómeno meteorológico más común y, a menudo, el más subestimado. Las carreteras mojadas son mucho más peligrosas de lo que parecen.

  • Reduce la velocidad: Es el consejo más importante. Adapta tu velocidad a la visibilidad y al estado de la calzada. Una velocidad menor te da más tiempo de reacción y reduce la distancia de frenado.
  • Aumenta la distancia de seguridad: Duplica o incluso triplica la distancia normal con el vehículo de delante. El agarre del neumático disminuye significativamente sobre mojado.
  • Luces de cruce encendidas: Siempre que llueva (aunque sea poco), enciende las luces de cruce. Esto no solo te ayuda a ver, sino, y más importante, a ser visto por los demás.
  • Usa el limpiaparabrisas correctamente: Ajusta la velocidad según la intensidad de la lluvia. Si es muy intensa, no dudes en usar la velocidad máxima.
  • Evita frenadas bruscas y movimientos repentinos: Un giro o un frenazo fuerte pueden provocar aquaplaning o un derrape. Conduce con suavidad.
  • Cuidado con el aquaplaning: Ocurre cuando los neumáticos pierden contacto con la calzada al pasar sobre una capa de agua. Si lo sufres, no frenes bruscamente ni gires el volante. Suelta suavemente el acelerador y mantén el volante recto hasta que los neumáticos recuperen el contacto.

2. Conducir con niebla

La niebla reduce drásticamente la visibilidad, haciendo que la percepción de distancias sea muy complicada.

  • Luces antiniebla:
    • Delanteras: Úsalas si la niebla es densa. Proporcionan una luz más ancha y baja que las luces de cruce, mejorando tu visión sin deslumbrar.
    • Traseras: Son obligatorias cuando la niebla es densa, llueve o nieva intensamente. Solo tienen una posición: encendidas. No las uses con niebla ligera o cuando desaparezca, ya que deslumbran mucho.
  • Reduce la velocidad: Al igual que con la lluvia, la velocidad debe ser muy moderada. Si no ves más allá de 50 metros, no deberías ir a más de 50 km/h.
  • Aumenta la distancia de seguridad: Mantén una distancia mucho mayor con el vehículo de delante para tener margen de reacción.
  • Usa las referencias visuales: Fíjate en las líneas de la carretera, las balizas o los catadióptricos. Te ayudarán a mantener la trayectoria.
  • Evita adelantar: Es extremadamente peligroso adelantar con niebla, ya que la visibilidad para el tráfico que viene de frente es casi nula.
  • No uses las luces largas: Las luces largas se reflejan en la niebla y crean una «pared» de luz que empeora la visibilidad.

3. Conducir con nieve

La nieve en la calzada es una de las situaciones más difíciles por la nula adherencia que ofrece.

  • Reduce drásticamente la velocidad: Con la nieve, la velocidad debe ser mínima. Conduce en marchas largas (segunda o tercera) y a bajas revoluciones para evitar que las ruedas patinen.
  • Aumenta la distancia de seguridad al máximo: La distancia de frenado sobre nieve es muchísimo mayor.
  • Marchas largas y suavidad: Arranca en segunda (si tu coche lo permite) para evitar que las ruedas patinen. Conduce con movimientos muy suaves de volante, acelerador y freno.
  • Luces de cruce y antiniebla (si procede): Las luces de cruce siempre encendidas. Las antiniebla delanteras pueden ayudar a ver el borde de la carretera, y las traseras solo si la nevada es fuerte y reduce mucho la visibilidad.
  • Neumáticos de invierno o cadenas: Si vives en una zona con nevadas frecuentes, considera los neumáticos de invierno. Si no, lleva siempre cadenas en el maletero y aprende a colocarlas antes de necesitarlas. Úsalas cuando la nieve cubra la calzada y retíralas en cuanto pises asfalto limpio.
  • Evita frenadas bruscas y subidas/bajadas pronunciadas: Frenar suavemente con pulsaciones cortas si no tienes ABS. En las bajadas, usa marchas cortas para que el freno motor te ayude. En las subidas, mantén una velocidad constante.
  • Atención a las placas de hielo: Son invisibles y extremadamente peligrosas. Suelen formarse en zonas sombrías, puentes y pasos elevados. Pasa por ellas con el volante recto y sin acelerar ni frenar.

Conducir con mal tiempo requiere paciencia, precaución y una buena dosis de sentido común. Recuerda que, en caso de duda, lo más seguro es detenerse en un lugar adecuado y esperar a que las condiciones mejoren. Tu seguridad y la de los demás es siempre la prioridad.